Culturas blogger, debería apostillar al menos, todo sea para no hacer creer a nadie que voy a hablar del Forum. Por cierto, Olga, llegas a venir un mes antes y pillas el gran acontecimiento. ¡Qué lástima!
¡Muy buenas! Soy la de rosa. En la foto de Olga, claro. El mini-trip de la timonela de este barco a Barcelona ha sido intenso, como ella contará supongo en sucesivas notas, y he tenido la ocasión de compartir con ella alguna de sus horas. Siempre con la compañía de Mamen (que por cierto, si supiera que existen seres como Mamen en el área metropolitana de BCN, seguro que me molestaría más en moverme por ahí y conocer a gente. Este elogio no es peloteo, máxime cuando sé que ella no lo leerá o tardará en leerlo)
Ea. Lo que nos ocupa. Conocía físicamente a mi compañera Olga ante un concurrido café de BCN, el Zurich, también conocido como "el lugar donde queda todo el mundo". Y aunque parezca mentira la reconocí por la voz. El paseo de nuestra primera noche condal, con ligero olor a alcantarilla hacia la zona del Corte Inglés (que no chino), se saldó con una despedida a las 00'30, hora local, porque la menda tenía que currar.
El sábado hicimos un recorrido, que ahora que pienso, fue de órdago. Del consabido Zurich nos deslizamos Ramblas abajo, esquivando estatuas, para meternos en una ruidosa y olorosa Boquería, con sus dos perfiles tipo: guiri y vieja con carro. Tras pasar por delante de mi facultad (puaj!) le presentamos nuestros respetos al sr. Colón y enfilamos hacia el Maremágnum, que no se llama así por nada en especial. ;) De allí al Port Vell, después de ver la escultura o estatua (no sé cómo calificarla) de Lichtenstein, que no Luxemburg.
Fue el día de los equívocos. Vimos a un grupo de gente que no eran ni castellers, Mamen, ni figurantes de Amena, sino un grupo de colgaos, literalmente, de una grúa. Aún no sabemos qué hacían ahí, si hago memoria no vi ni una cámara. Paseíto ante el mar y directas a una terraza del Port Olímpic, semivacía, y deliciosa, como el calzone.
De allí al Park Güell (la cabra tira al monte) Y fue allí donde nos asaltó el cansancio, ay míseras de nos, ay infelices, porque aquí las señoras no son máquinas, y menos cuando la noche antes han estado de juerga. Y apurar cielos pretendemos. Y, Olga, estoy de acuerdo contigo, ¿por qué no habrá en el mundo más gente como Gaudí, que haga cosas creativas? Que por cierto aún no he averiguado si hizo el Park Güell él solo, o delegó.
Las fuentes de Montjuïc son un colofón increíble a cualquier cosa. Y nunca olvidaré el grito de Olga cuando éstas comenzaron a iluminarse y sonar (la música, se entiende) Fue precioso. Aunque lo más precioso que extraje de ese día, además de conocer a Olga in person, fue (gracias a ella) pasear por mi ciudad como hacía tiempo que no paseaba: como si fuera la primera vez, como si fuera una turista. Por eso, entre otras cosas, gracias. Supongo y espero que éste haya sido el primero de una serie de encuentros blogger. ¿Qué musicales hay en cartelera en Madriz?